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Moda / juego / quilombo del bueno

Grumiche aparece cuando todo se pone aburrido

Una web para una marca que no quiere encajar: urbana, lúdica, desbordada, imperfecta y viva.

Manifiesto

En un mundo cada vez más aburrido, repetitivo y prolijo, aparece Grumiche para preguntar: “¿y si no?”. Frente a lo correcto, optimizado y eficiente, proponemos otra lógica: más juego, más humor y más quilombo del bueno.

Nos interesa corrernos de lo esperado y diseñar desde el error, la mezcla rara y lo espontáneo. No buscamos perfección ni que todo cierre.

Queremos crear algo que te mueva, que te haga mirar dos veces y pensar: “¿qué es esto?”.

En Grumiche, el juego es el centro: lo absurdo, lo exagerado y lo inesperado también funcionan. Nos gusta lo imperfecto, lo raro y lo que se desborda.

Menos “todo bajo control” y más “a ver qué pasa”.

Universo visual

Grillas escolares, garabatos, colores que chocan, objetos extraños y prendas que se salen del cuerpo.

Juego

Interacción, personalización, charms, parches, errores felices y decisiones espontáneas.

Desborde

Siluetas desproporcionadas, prendas extracorporales y recursos constructivos agrandados.

Rareza

Nada uniforme: módulos apilados, estructuras torcidas, combinaciones raras y humor visual.

Linea 1:

Esta línea está pensada para un contexto urbano, para la calle, donde las prendas se alejan de su origen funcional y se insertan en un uso cotidiano más libre y expresivo. Se trabaja principalmente con denimwear, incorporando recursos como la exageración de detalles constructivos —costuras, bolsillos y avíos—, la desproporción de las siluetas y la resignificación de tipologías clásicas del denim. Al mismo tiempo, la propuesta introduce guiños a lo cotidiano: situaciones, objetos y hábitos reconocibles que son reinterpretados de manera lúdica e inesperada. Así, las prendas dialogan con la experiencia diaria en la ciudad, transformando lo familiar en algo nuevo dentro del paisaje urbano.

Linea 2:

Para esta línea vamos a trabajar con prendas de impronta sastrera, tomando como punto de partida la estética de la indumentaria de oficina y del vestuario laboral. La propuesta consiste justamente en extraer esas piezas de su contexto tradicional —formal, corporativo y funcional— para reubicarlas en otro universo, donde pierden su sentido estrictamente laboral y se resignifican como objetos de uso mas expresivo. De esta manera, la sastrería deja de responder a códigos rígidos de trabajo para abrirse a nuevas lecturas más libres y contemporáneas.

Colección

Una colección 50% sastrería y 50% denimwear, con paletas saturadas y una tienda entendida como espacio de juego.

¿Y si no?

Menos perfección, más mezcla rara. Menos catálogo prolijo, más experiencia viva.